Construyen su advertencia sobre el aire de
la tarde, con soltura, como si lanzasen
su retardadora intensidad contra el silencio verde de los
pinos, el sol hiriendo, débil, en la piel con flechas
húmedas de poniente, el mar con un zumbido
torpe, obligado a caminar junto a las rocas, flotan
lenguas difusas, su murmullo incómodo, su
espesor le resbala, nadie dice que
la luz no se emocione, que no sea la
noche una sombra verde cuando miran en
torno, encendidos, sin perder detalle. </b>
Talens











